domingo, 8 de mayo de 2011

El increíble cielo estaba en la tierra, y la tierra había desaparecido aparentemente para siempre. Ahí estábamos las cuatro, sorteándonos la vida entre colchones duros, ansiedades, límites, cervezas y fiestas improvisadas. Conociendo un submundo, entre los submundos, el más bello de todos a mi reducido parecer. Y ahí quería quedarme de la mano de mi amor por mucho más tiempo, pero el señorito de traje me lo impedía. Todos deben creer que es razonable. Pero la realidad es que me quiero cortar las pelotas de haberla escuchado a esa puta razón.

2 comentarios:

  1. Hola Maru! Que bueno que hayas abierto este blog. No sabía que existía, lo encontré al ver algo tuyo en Facebook, y me pareció muy bueno que expreses tus ideas y sentimientos aquí. Si no te molesta lo iré mirando de tanto en tanto.
    Te mando un beso enorme. Alberto

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  2. Hola Albert! No me molesta para nada! Me alegro que te guste! Un abrazo grande.

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