domingo, 31 de octubre de 2010

Grande maestra pequeña


La inocencia, la ternura, la transparencia, la simpleza, una cuota de picardía. Entregada a los brazos que la reciben. Si quiere dice que si, si quiere dice que no. No tiene nada que demostrar, nada que esconder. Confía, llora, ríe, grita. Incluso hasta me pone límites. A veces, se los pone a ella. Se identifica, se defiende. No le molesta a veces no entenderme, o no poder hacerse entender. Tiene algunos mecanismos de defensa, prematuros. Los usa por pura humanidad. Se muestra necesitada. Se compadece. Me copia, copia a otros. Sabe amar, sabe pedir permiso, perdón, ayuda...
Pero si hay algo que la describe es lo que vi cuando la llevé al zoológico. Emprendimos la travesía una mañana de un día corriente de la semana. Caminamos hasta las heras, un poco a upa, otro poco caminando, ya no pesa tres kilos. Nos subimos al colectivo y tardó un poquito en acomodarse en mis brazos. Después de un rato, ya con su cuerpecito moldeado sobre mi torzo y mis piernas, empezó a mirar a la gente. Se quedó ahí, observando, contemplando, interiorizando, le gustaba. Ni siquiera entendía bien a donde íbamos. Qué más necesitaba?
A los menos de diez minutos llegamos. Nos bajamos, llegamos hasta el portón. No había casi nada de gente. Como ya dije, era un día común y corriente. Compramos las entradas, y entramos a lo que yo creía que iba a ser una gran enseñanza. Un día pedagógico. Yo le iba a enseñar los nombres de todos los animales. Ella no iba a poder creer que no eran peluches, eran de verdad! Emocionadísima, se me hinchaba un poco el pecho, tengo que decir la verdad. Que buena niñera era, cuanto cariño le mostraba. Además la estimulación es buena para esto y para lo otro. Lo aprendí en psicología del desarrollo I. La nena iba a salir muy viva.
En qué estábamos? Ah si. Entramos. Había un gran circuito armado para conocer a todos los animales; los gigantescos elefantes, los temerosos leones, los monos locos...
Qué puedo decir? Era más viva de lo que yo pensaba.
La nena miró todo eso con gran atención, le divertía, iba a upa mía. En un momento, cuando estaba un poco cansada la dejé que camine un poco. Unas palomas y unos patos andaban sueltos por ahí. Eran animales simples. Todos alguna vez vimos una paloma o un pato. Ella, todos los días en la plaza.
Se abalanzó sobre ellos, jugaba, los corría, reía. No puedo explicar con que entusiasmo se divertía entre las palomitas. Yo no entendía, eran animales insulsos, porque no mostraba tanto interés con el hipopótamo?
Ella me dejó descolocada aquél día. Me llevó un rato captar la idea. Ella entendía lo que a muchos nos cuesta varias vidas. No hay nada más grande que encontrar grandeza en lo pequeño.

sábado, 30 de octubre de 2010

Camino


Un pedacito de un escrito mio del que recorté partes, porque hay cosas que son de uno. De uno y del corazón! Pero comparto esto;

A veces, cuando empiezo a pensar en estas cosas, es mas comodo creer que mi vida no tiene tanto valor y que haga lo que haga, nada va a cambiar, nadie va a ser profundamente afectado.
Pero después, con la ternura de alguna mirada, me vuelvo a lo que realmente, profundamente, vive en mi. No me queda otra. Volver, volver... a este creer, a estas ganas de entrega verdadera.
Por momentos digo que quiero dejarme de joder con tantas vueltas y empezar con el mas mínimo de los gestos, a esto, a darme. Recibir a cada uno de mis hermanos, hacerlo sentir bien, mirarlo como aquellas veces me miraron a mi y me hicieron animarme a decir: caminar (...)
Cómo es esto del camino? Cómo es esto de vivir? Yo misma experimenté que uno puede elejir vivir o morir en la propia vida, pero a veces me pierdo en este vivir y me guardo en la comodidad del morir. Porque en el morir uno no siente nada, o si, pero en ese sufrimiento tambien te refugias en pequeños bocaditos de cariño, que alguien pasó y se compadeció. Es como vivir como un mendigo. A cuentagotas.
Qué tipo de mendigo quiero ser? Uno vivo o uno muerto? De quien quiero ser yo mendiga? Que mendigo?

Vasija de barro


Todo se rompe, de a poco la ciudad ruidosa que aparentaba diversión y alegría fue saqueada. Nada queda. Vacío.

Y de a poco, el agua dulce y mansa brota del corazón de Aquél que me lo había prometido, acariciando la tierra pelada y dolida por tanto miedo. Por tanta verdad.

El agua comienza a brotar, a penetrar, poco a poco, llegando suavemente a sus llagas suplicantes.

El cacharro fue quebrado por la fuerza de tanto Amor, ya no podía seguir sosteniendo lo que no era suyo. Y otro nuevo fue construido en su lugar. Un cacharro nuevo, moldeado con esas manos, fresco y viejo a la vez ( hace tiempo esperaba ser construído). Con delicadeza como cuando una madre acobija su hijo enfermo, lo iba mirando y acariciando, haciéndolo parte de Él.

El cacharro está listo. Este cacharro está vacío, listo a ser llenado por Aquél que lo moldeó.

Una motivación para seguir hasta fin de año. En enero: el premio tan deseado!

martes, 19 de octubre de 2010

Por qué opto por los pobres?

Todavía sigue rumeando en mi cabeza esta pregunta. Simplemente entiendo que algo vibra cuando entro en ese Reino. Reino? Si. Debe ser porque Jesús es uno de ellos. No por nada nació en medio de sus vidas, de sus casitas, de su marcada confianza a esperar por lo providente.
Parece que no sólo quiere nacer en nuestra debilidad, nuestro pesebrito, sino que Él mismo se hizo debilidad. Bebé, niño, frágil, dependiente, llorón, con hambre. Jesús. Pobre.

martes, 12 de octubre de 2010

Perder es encontrar


Cuando decidís empezar a vivir, inevitablemente se presenta el darse.

Qué es vivir? Vivir es darse. El darse es entregarse. Visto así, pareciera como si tu vida ya no es más tuya. Pareciera que tu vida ya no está hecha para vos. Y sí, en realidad, sos vos el que la vive, pero sí decidís darla, ya no es más tuya, sino del que se la diste.

Pero, a la vez, cuando la dás, la recibís. Y si la recibís, vuelve a ser tuya. Pero si fue recibida, entonces ahora es un regalo. Es una vida nueva.

Y si alguién me la dió, o me la devolvió, entonces es de aquél que me la entregó.

Acaso podemos separar cada vida como si fueran cosas separadas? No será la historia lo que nos hace únicos? Ya no se si puedo seguir hablando de Mi vida. Tengo una historia. Una historia viva, viva en Alguien, viva en Otros. Es mi historia, nuestra historia.

Maru 28/04/010 a las 21.56 hs

Corazón amigo

Hoy es Sábado, son la cuatro y media de la tarde. Estuve dando vueltas por plaza Francia, buscando algún rincón, alguna mirada, algo que me devuelva un poco de luz. Hace dos días volví de Salta, en realidad volvieron mis pies, no mi corazón, creo que va a tardar un poquito más en regresar.
Mi cabeza no para de dar vueltas, enloquecida porque extraña a su compañero, el corazón. Ella piensa que quizá sea posible aguantar un poco más esta elección de vida que estoy haciendo ahora, que si bien tiene sus momentos de gozo verdadero, llega a la noche suplicando ser abrazada, sostenida, acompañada, pero más que nada amada. También se pregunta (cada vez con más frecuencia), cómo es posible que un lugar la llene de tanta energía, de tanta alegría. De tanta verdad. Quisiera animarse a dejarlo todo, desprenderse de aquello que la ancla a un piso imaginario, porque no es el mismo suelo en el que viven la mayoría de los hermanos.
Esta cabeza quisiera que sólo Dios baste, pero todavía no se anima a ni siquiera mirarlo a los ojos. Ni a escuchar una palabra. Debe ser que tiene miedo a que tanta luz la asuste, la sobrepase. Pobre cabeza, no entiende que por ahí viene la vida, por el animarse, con dificultades, con pequeñeces, con dolor, que con todo eso también se puede caminar, y que es parte de uno, por suerte es parte de uno, porque eso es lo que permite salir a buscar.
Me cuenta también esta cabeza, que no le queda otra, por momentos, en vivir en una fantasía. Porque no se banca lo que le toca. Pero que esta tampoco es una enemiga, porque ella nació así, con un caminar pausado, con una mirada que busca más de lo que se ve, y eso en parte, es gracias a esta linda fantasía.
Porque te quedaste allá corazón? No me hagas tanto lío, volvé y conversemos desde acá, no todo está perdido. Es que esta musiquita me sedujo demasiado, no quería traicionarte, pero la fuerza era fuerte. Volvé corazón, que es más facil volar que palpar el camino. Por qué querés mentirte cabeza? Escuchame que acojo lo más valioso que tenés. Quizá no tengas razón compañero, pero quizá si tengas verdad...