martes, 12 de octubre de 2010

Corazón amigo

Hoy es Sábado, son la cuatro y media de la tarde. Estuve dando vueltas por plaza Francia, buscando algún rincón, alguna mirada, algo que me devuelva un poco de luz. Hace dos días volví de Salta, en realidad volvieron mis pies, no mi corazón, creo que va a tardar un poquito más en regresar.
Mi cabeza no para de dar vueltas, enloquecida porque extraña a su compañero, el corazón. Ella piensa que quizá sea posible aguantar un poco más esta elección de vida que estoy haciendo ahora, que si bien tiene sus momentos de gozo verdadero, llega a la noche suplicando ser abrazada, sostenida, acompañada, pero más que nada amada. También se pregunta (cada vez con más frecuencia), cómo es posible que un lugar la llene de tanta energía, de tanta alegría. De tanta verdad. Quisiera animarse a dejarlo todo, desprenderse de aquello que la ancla a un piso imaginario, porque no es el mismo suelo en el que viven la mayoría de los hermanos.
Esta cabeza quisiera que sólo Dios baste, pero todavía no se anima a ni siquiera mirarlo a los ojos. Ni a escuchar una palabra. Debe ser que tiene miedo a que tanta luz la asuste, la sobrepase. Pobre cabeza, no entiende que por ahí viene la vida, por el animarse, con dificultades, con pequeñeces, con dolor, que con todo eso también se puede caminar, y que es parte de uno, por suerte es parte de uno, porque eso es lo que permite salir a buscar.
Me cuenta también esta cabeza, que no le queda otra, por momentos, en vivir en una fantasía. Porque no se banca lo que le toca. Pero que esta tampoco es una enemiga, porque ella nació así, con un caminar pausado, con una mirada que busca más de lo que se ve, y eso en parte, es gracias a esta linda fantasía.
Porque te quedaste allá corazón? No me hagas tanto lío, volvé y conversemos desde acá, no todo está perdido. Es que esta musiquita me sedujo demasiado, no quería traicionarte, pero la fuerza era fuerte. Volvé corazón, que es más facil volar que palpar el camino. Por qué querés mentirte cabeza? Escuchame que acojo lo más valioso que tenés. Quizá no tengas razón compañero, pero quizá si tengas verdad...

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