jueves, 25 de noviembre de 2010

La espiritualidad desde abajo

El corazón guarda las más profundas respuestas que a lo largo de la vida me paso buscando. Busco, corro, no respiro, no duermo, lloro, grito. Me desespero, y ahí está. Sólo Dios basta...Sólo Dios basta... y sin embargo sigo pujando desde mis entrañas para que baste conmigo misma.
Es que yo sola no podría, no puedo, pero ese paso me daría la más absoluta dependencia, de la mano de la experiencia más liberadora que cualquiera pueda palpar.
Pero la mujer, la jóven o muchacha, quizá niña, no quiere desprenderse de su ego, porque la mantiene alejada de todo lo que la molesta. Que aparente paradoja, no? Pareciera que Dios es algo celestial, lejano, que te aleja de la tierra, del barrito de todos los días, pero termina siendo el ancla más grande que uno tiene a su vida.
Él, que me hace embarrarme los pies de vida me espera para que baje de mi estratófera fantaseosa, y yo lo sigo buscando en las alturas. Abajo, allá en lo profundo, está sentadito y silencioso, mirándome, esperando a que se me pinche el globo, y me caiga en sus brazos. El camino con Dios es descendiente, siempre hacia abajo...

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Que certeza; en cada arañaso de deseo, se esconde en su más profunda motivación la palabra AMOR...

martes, 23 de noviembre de 2010

Un informe inhumano

(no me anda la sangría!)

Aunque es una definición bastante discutida algunos dicen que pobreza es una situación o forma de vida que surge como producto de la imposibilidad de acceso o carencia de los recursos para satisfacer las necesidades físicas y psíquicas básicas humanas que inciden en un desgaste del nivel y calidad de vida de las personas, tales como la alimentación, la vivienda, la educación, la asistencia sanitaria o el acceso al agua potable. También se suelen considerar la falta de medios para poder acceder a tales recursos, como el desempleo, la falta de ingresos o un nivel bajo de los mismos. También puede ser el resultado de procesos de segregación mundial o marginación. En muchos países del tercer mundo, se dice que uno está en situación de pobreza cuando su salario (si es que tiene un salario), no alcanza para cubrir las necesidades que incluye la canasta básica de alimento.

Alrededor de 1.750 millones de personas viven en situación de pobreza. Es decir, al menos un tercio de los indicadores refl ejan graves privaciones en salud, educación o nivel de vida. Esta cifra supera a los 1.440 millones de personas que viven con menos de US$1,25 al día, y el resto de esa gente vive con menos de US$2 al día. Aún asi se calcula que en el mundo hay 400 millones de pobres no estimados.

Agrupando todos los países del mundo en cinco grupos iguales, según la riqueza que disponen se constata que el 20% de los países más ricos posee una riqueza 150 veces superior al 20% de países más pobres. Tan solamente tres ciudadanos estadounidenses (Bill Gates, Paul Allen y Warren Buffet) poseen, juntos, una fortuna superior a la totalidad de riquezas de 42 países pobres, en las cuales viven 600 millones de habitantes. Las 356 personas más ricas del mundo disfrutan una riqueza que excede a la renta anual del 40% de la humanidad.

Y pensar que todavía tengo que reconciliarme con el tiempo...


lunes, 8 de noviembre de 2010

La aparente invisible

Era tarde, llovía, había sido un día movido y estaba cansada. Decidí sentarme en mi ventana y solamente mirar que pasaba allá afuera. En frente de mi casa hay una comisaría, siempre sirenas, gritos, insultos, algún que otro golpe. Entre la lluvia y mi cansancio era difícil distinguir que acontecía en ese pequeño cuartel, una sucursal del infierno.
De a poco la lluvia fue cesando. Yo seguía con mi vaso de tinto tranquila. Era cómodo sentirse resguardada adentro de mi casita, ese mundo no tenía tanto que ver conmigo. Después de todo, solo había sido casualidad que mis padres hubieran comprado esa casa en frente a la policía.
En un instante me quedé sola y perpleja observando a una chica, parecía de mi edad. Uno año más o uno menos, no sabría decirlo. Era flaquita, estaba toda mojada, la cara lastimada y más triste que la lluvia. Era una linda chica pero estaba desvastada. Ella estaba parada en la puerta de la comisaría. Estática, dudosa. Su rostro lloraba, rendida. Se quedó abajo de la fina llovizna como veinte minutos. Miraba para abajo. Respiraba profundo amagando a entrar. Yo entendía por su mirada que algo se lo impedía.
Yo, seca, seguía en mi sillita, mirándola. La chica estaba sola, no creo que querría que alguien la viera en semejante estado. Pobre, estaba destrozada.
Me quedé un rato más contemplando ese cuadro, hasta que la chica se fué.
La aparente invisible había puesto otra víctima frente a mis ojos. Ella pasa, nos desfila, a veces disfrazada, a veces abrupta. En los más sublimes comentarios, en miradas entre unos y otros, en manos, en palos, en diferencias, en la televisión, en una tanga. Está tan presente que no la vemos.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Un amague de libertad


Si tuviese que imaginarme en el futuro, definitivamente no sería en un departamento. No sería la mujer de.. ni tendría un auto bueno. Ni mis hijos ni yo usaríamos ropa cara, ni estaríamos en clubes ni colegios reconocidos. Tampoco tendríamos una casa de fin de semana en algún suburbio cercano a alguna ciudad. Nada de eso. Ni siquiera viviría en una ciudad. Tampoco tendríamos muebles enormes y costosos, ni vajilla de lujo guardada en algún cajón. Los marcos de las fotos no serían ni de plata, ni de ningún otro material costoso.  No sería gerente de ninguna empresa, ni siquiera una empleada de nivel medio. No tomaría el té con las chicas alguna tarde de la semana, ni estaría inscripta en algún gymnasio para mantenerme en forma para que me sigan mirando. No tendría ningún contacto en el gobierno, ni nada que se le parezca. Definitivamente no haría pilates dos veces por semana en una especie de vidriera que todos ven desde la calle.
Si tuviese que imaginarme en el futuro, creo que viviría en una casita sencilla. Nada de vajilla de lujo, algo más como cazuelas de barro. De muebles tendría mis manos abiertas y un corazón donde descansar. Habría algún que otro cuadrito para no dejar de lado el tesoro de la expresión. Mis ropas serían casi siempre las mismas, quizá cambien según la estación. Mi lugar de encuentro con mis hermanos sería en la misma comunidad, las fiestas patronales, algún carnaval, o comida a la canasta en lo de algún compañero. Los chicos irían a la escuelita del pueblo. A la única que va a haber. Yo laburaría por, con y en la comunidad. Yo, definitivamente caminaría largas horas contemplando el paraíso donde vivo en busca de nada. Porque ya lo tendría todo.