Me acuerdo cuando eramos niños, los sábados a la mañana papá nos levantaba con Juan Luis Guerra al mango y un concierto de tambores y otros instrumentos de percusión, todos tocados por el, al mismo tiempo. Un ritmo increíble. Con la ingenuidad y simpleza que se tiene cuando uno es pequeño, saltábamos de la cama y con carita de dormidos y los pijamas viejos nos poníamos a bailar. Era una fiesta.
Con el tiempo, empezamos a adolescer, y los reproches y caprichos eran más frecuentes, y que te levanten un sábado a la mañana con unos tambores a fondo no era lo que mas nos simpatizaba.
La cuestión es que con el paso del tiempo, yo siempre fui tratando de seguir alguna música con un tamborcito o algún cajón, pero nunca lo logro. Tengo la mano dura, y además mis manos son chicas y se ve que no tengo mucha fuerza. El ritmo no sale, salvo un poco cuando me paso de vino.
Hoy es viernes, es bien temprano, y lo primero que pongo es Marta Gómez. Se ve que es esa nostalgia de percu de fondo. Me encanta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario