Vale! Llegamos, pues ha sido más fácil de lo que parecía.
Papá y yo volvimos a suspirar después de pasar por la policía migratoria (de todas maneras, dijimos la verdad, vamos a volver!).
Rafi nos estaba esperando a la salida. Papá y él son primos y mejores amigos. Que lindo! así lo presenta a papá a cada conocido que vamos encontrando. Y papá hubiera hecho lo mismo.
Nos tomamos el subte (que subte), y todavía no podía creer que habíamos llegado bien. Bajamos a unas dos o tres cuadras de la casa. Casa de puta madre, como dicen acá. Nos cambiamos la ropa y fuimos a comer. Como bienvenida: asado! Si, si, fuimos a una parrilla argentina. Tapa de asado, ensaladita y una empanadita a la criolla!
Mas tarde, papá y Rafi se fueron a ver la furgoneta, casa rodante o auto caravana. Yo, en cambio, agarré la calle Hortaleza hasta la Gran Vía. Ahí aproveché las grandes rebajas y me compré unas pilchas. Después me fui para la Puerta del Sol. Ten cuidado, está lleno de putas! Me había advertido Carmen. No vaya a ser que me confundan con una! pensé. Y efectivamente, ahí estaban. Nunca había visto esto en ninguna parte a esas horas del día. Posadas como compras, para el apetito de algún desquiciado. Tengo que decir que esta ciudad es una mezcla entre tango y mediterráneo. La Plaza Mayor, una combinación de turismo multinacional y la juventud desempleada. Empecé a caminar como asombrada por todo, hasta que escucho el grito de una señora. Les presento a mi amiga... ella cantará para ustedes gratis! Una señora de unos cuarenta o cincuenta años se sube a una caja y comienza dulcemente a cantar algo diferente. Quiero dejar un mensaje. Dios todos los dias te da una segunda oprtunidad. Muy dulce, muy amado. Al rato, pasa Adriana. Cuenta su historia de vida. Mexicana, padres divorciados, ex alcoholica, y actualmente una ferviente creyente en Jesús. Así lo contaba, en la Plaza Central de Madrid, a los gritos!
No hay comentarios:
Publicar un comentario