lunes, 8 de agosto de 2011

Serán el último recuerdo de esta tierra

Última noche de Sevilla: un espectáculo. Fuimos a un bar de tapas, donde también bailaban flamenco. Esta música es un arte de aullidos, gemidos, un duelo en la voz y pasión. Los bailarines, un grito de sensualidad y firmeza.
A la mañana siguiente, partimos hacia la tan deseada ciudad de Cádiz. Al fin playa! La arena blanca, el mar azul, y una de cada cinco chicas mostrando sus tetas! Libre y natural. Así me gusta a mi.
Noche en Tarifa, un hotelito que es una divinura! Al lado hay un supermercado. en el que trabaja una chica, mitad argelina, mitad marroquí. Hace seis años vive por acá. A la mañana, de vuelta a la playa, en la que se puede ver del otro lado Marruecos! Hasta pensé en irme nadando, pero me ahogaría a los veinte metros. Es el estrecho de Gibraltar, la conexión del mar mediterráneo y el océano atlántico, una correntada que da miedo.
No pude dejar de pensar en todo el día (aunque la verdad es que disfrute muchísimo de la playa), que solo unos metros de agua separen realidades tan distintas. Del otro lado, un sueño que me tengo prometido. Algún dia voy a a volver, pero del otro lado...

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